Reseña: To all the Boys: Always and Forever

TO ALL THE BOYS IVE LOVED BEFORE 3. Ross Butler as Trevor, Noah Centineo as Peter Kavinsky, Lana Condor as Lara Jean Covey, in TO ALL THE BOYS IVE LOVED BEFORE 3. Cr. Katie Yu / Netflix © 2020

La esperada tercera y última parte de la trilogía creada por Jenny Han y adaptada por Michael Fimognari To all the Boys: Always and Forever llegó a Netflix este febrero con una mezcla de temas que se distancian un poco de la comedia y romance.

Dando cierre a la historia de amor que llenó nuestros corazones de ilusión y esperanza, esta instalación se inclina más hacia el género “coming of age”, mostrando cómo Lara Jean (Lana Condor) y Peter Kavinsky (Noah Centineo) enfrentan un problema que agobia a muchas parejas adolescentes pre-universitarios: la separación tras graduarse.

 to all the boys always and forever lara jean

¿De qué va?

Sin eliminar las tonalidades de inocencia, de pureza, amor genuino y hasta de niñez (cómo pensar distinto cuando las personalidades de LJ y PK son tan hermosamente candorosas), la película, paralelamente, aborda temas que son propios de la adultez.

Inicia con una emocionada Lara Jean, quien se encuentra de vacaciones en Seoul junto a su familia. A pesar de pasarla fenomenal en Corea, la espera de saber si fue aceptada en la universidad de sus sueños, Stanford University, la mantiene ansiosa y distraída.

Los nervios son dobles, ya que su plan de vida junto a Peter es irse a estudiar juntos a Stanford. Peter ya fue aceptado, por lo que el futuro de la relación depende totalmente de ella. Su preocupación se incrementa cuando le llega la respuesta de Stanford (descuida, no te daremos spoilers). A partir de ahí la historia se basa en cómo Lara y Peter manejan la situación que se les presenta.

A lo largo de la película resaltan cualidades como la comprensión, la entrega y las ganas de que el noviazgo perdure, características que son imprescindibles para la prosperidad de cualquier relación.

to all the boys always and forever scenes

Conclusiones de To all the Boys: Always and Forever

Es asombrosa la manera en que la película, sin despegarse de sus raíces principales, toca una multitud de temas con una naturalidad impecable. Se experimenta la nostalgia de los últimos días de bachiller, la importancia de la hermandad y los cambios del hogar con la presencia de Trina, la nueva esposa del padre de Lara.

Creo que lo que realmente enamora de esta trilogía es lo sana que es. Sus personajes junto con sus propósitos e intenciones carecen de malicia alguna. Parece ser que cada acción realizada está basada en el amor de una forma u otra, lo que resulta bastante reconfortante y da una sensación de que todo va a estar bien. La película es una representación plena de lo clásico y lo moderno, con un amor que parece ser sacado de un film de los 80 pero plasmado en la actualidad.

El final de esta obra fue una de las cosas que le otorgaron a la producción un sentido de realidad muy profunda. No fue un final perfecto a diferencia de la conclusión que recibimos en la primera película, sino que fue un fin balanceado entre lo optimista y lo realista. La aceptación y enfrentamiento al cambio es una de las mayores enseñanzas que deja esta tercera parte.

Sin duda alguna To all the Boys: Always and Forever es una película que, con todas sus realidades y reflexiones, es un must watch.

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